En 1975, Agnès Varda rodó Daguerréotypes sin alejarse de su casa más de lo que le permitía el cable eléctrico que había estirado desde el contador: ochenta metros. Tenía un hijo pequeño y no quería dejarlo solo. Aquel límite doméstico acabó decidiéndolo todo: el barrio que filmaría, los vecinos que saldrían y la película entera.
Quien trabaja en el sector cultural conoce bien esta aritmética. Los estrenos caen en viernes, los festivales de cine en vacaciones escolares y los rodajes duran como mínimo un mes. La pregunta de cómo se sostiene una vida familiar en medio de todo esto rara vez llega a la mesa, porque da la sensación de que forma parte del precio que uno ya aceptó pagar cuando decidió vivir de lo que más le apasiona.
El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen, estrenada en Cannes este mayo, pone esa pregunta en medio del plano. Un director consagrado, protagonizado por un Javier Bardem inmenso, ficha a su hija (Victoria Luengo) para protagonizar su nueva película. Lo que sobre el papel es una oportunidad profesional se convierte, dentro del rodaje, en el lugar donde padre e hija se dicen por fin aquello que en casa nunca pudieron decirse.
Sorogoyen hace ver que habla de un rodaje, pero lo que hace, en realidad, es una radiografía de qué pasa cuando el trabajo es también el lugar donde está la familia: cuando dirigir a alguien y quererlo son el mismo verbo y nadie sabe dónde acaba uno y empieza el otro.
Hay toda una genealogía de cineastas que han puesto la cámara entre ellas y los suyos. Chantal Akerman filmó a su madre hasta el final en No Home Movie, no para hacerle un homenaje sino porque filmarla era la manera que tenía de estar con ella. Lucrecia Martel lleva años rodando familias que hablan mucho y no se dicen nada. Y aquí os dejamos nosotras una pregunta clave: ¿es una decisión artística o es la excusa perfecta para poder hacer lo que más quieres sin dejar de lado las responsabilidades familiares?
Después de la proyección abrimos una conversación sobre conciliación y relaciones familiares para personas que trabajan en cultura, con:
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Rafa Cortés, director de cine
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Antonina Obrador, directora de cine
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Bàrbara Ferrer, productora audiovisual
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Àngel Pujol, mánager musical
Cuatro personas que trabajan en este sector y que conocen sus horarios por dentro. Con esta sobremesa tan bonita que nos ha quedado, no venimos a resolver el mundo, venimos a hablar en voz alta, que ya es más de lo que se suele hacer.
Información práctica
Lunes 7 de septiembre en CineCiutat (C/ Emperadriu Eugènia, 6, Palma).
Entradas aquí: https://www.reservaentradas.com/entrada/palma-de-mallorca/cineciutat/el-ser-querido/53022/